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Marihuana es la palabra que se usa para describir las flores secas, semillas y hojas de la planta de cáñamo índico. En la calle, se llama por muchos otros nombres, tales como: café, hierba, María, Mari Juana, mota, monte, pasto, gallo, moy THC, etc.
El hachís es un derivado de la marihuana, hecho con las resinas de la planta de cáñamo índico. El hachís es una resina marrón clara, marrón o negra que se seca y se prensa en barras, lingotes o bolas. También llamado chocolate, costo , china, canuto, pillen, peta, etc.; es 6 veces más fuerte que la marihuana.
“Cannabis” se usa para describir a cualquiera de las diferentes drogas que proceden del cáñamo índico, incluyendo marihuana y hachís. Cuando se fuma, tanto la marihuana como el hachís emiten un aroma dulzón y característico.
Independientemente del nombre, esta droga es un alucinógeno; una sustancia que distorsiona la manera en que la mente percibe el mundo en el cual vives.
El ingrediente químico del cannabis que crea esta distorsión es conocido como “THC”. La cantidad de THC encontrado en cualquier cantidad de marihuana puede variar sustancialmente, pero en general, el porcentaje de THC se ha incrementado en los últimos años.
La marihuana es la droga ilegal que más se consume en el mundo. En México, la han consumido unos 2.4 millones de personas.
La marihuana normalmente se fuma como un cigarrillo (pollo), pero se puede fumar también en pipa. Con menos frecuencia, se mezcla con alimento y se come o se prepara como té. Algunas veces, los consumidores abren los cigarrillos y quitan el tabaco, reemplazándolo con marihuana, llamado un “cigarro corto”. Los pollos y cigarros cortos algunas veces se mezclan con otras drogas más potentes, tales como el crack o PCP (fenciclidina, un poderoso alucinógeno).
Cuando una persona fuma un pollo, normalmente siente sus efectos en minutos. Las sensaciones inmediatas son: incremento del ritmo cardíaco, disminución de la coordinación y equilibrio, un estado mental irreal de “ensueño” y alcanzan su clímax dentro de los primeros 30 minutos. Estos efectos a corto plazo desaparecen normalmente en dos o tres horas, pero podrán permanecer más tiempo, dependiendo de la cantidad tomada por el consumidor, la potencia del THC y la presencia de otras drogas introducidas en la mezcla.
Como el consumidor típico aspira más humo y lo mantiene más tiempo que si fuera un cigarrillo, un solo pollo crea un impacto severo en los pulmones. Aparte del malestar que se asocial al dolor de garganta y a los resfriados, se ha encontrado que el consumo de un pollo te expone a sustancias cancerígenas tanto como lo haría el fumar cinco cigarrillos.
Las consecuencias mentales del uso de la marihuana son igualmente severas. Los fumadores de marihuana tienen memoria y aptitud mental más pobres que los no-fumadores.
Animales a los que se les suministró marihuana por parte de investigadores llegaron a sufrir incluso daños estructurales en el cerebro.
Marihuana, Hachís, Keeling, Canutos, Orégano, Costo, Churro, Petardo, Grifa, Hierba, Mois, Porro, Monte, Gallo, Pollo, Doña Juana, Hierba mala, Soñadora, Mota, Mariquita, Pasto, Toque, Yerba, Mafú, Café, María.
La planta de cáñamo (de la cual se elabora la marihuana y el hachís) se cultivó para usarse como alucinógeno hace mas de 2000 años.
Aunque el cannabis contiene más de 400 componentes químicos diferentes, el ingrediente principal que afecta la mente es el THC. La cantidad de THC en la planta del cáñamo determina la potencia de la droga.
El clima, la tierra y otros factores determinan el porcentaje de THC que se encuentra en la planta. Pero con el uso de las técnicas de cultivo modernas, el cultivador de cáñamo ha desarrollado variedades de cannabis que tienen niveles mucho más altos de THC que en el pasado. Los niveles de THC eran en promedio 1% en 1974 y 4% en 1994. En el 2008, los niveles alcanzaron el 9.6%, el nivel más alto hasta entonces desde que se iniciara el análisis de drogas en la década de los 70.
Una forma de cannabis, llamada sinsemilla (cripy), puede contener niveles de THC del 7.5% hasta un máximo del 24%.
¿Es lo mismo fumar marihuana que beber alcohol?
Tú decides. Aquí están los hechos:
El alcohol solo consiste de una sustancia: el etanol. La marihuana contiene mas de 400 sustancias químicas conocidas, incluyendo las mismas sustancias que causan el cáncer por fumar tabaco. A diferencia de los fumadores de tabaco, los fumadores de marihuana tienden a inhalar profundamente y a sostener el humo tanto como sea posible para aumentar el efecto el mayor tiempo posible, empeorando el daño a los pulmones.
El alcohol se elimina del cuerpo en unas pocas horas; pero el THC se queda en el cuerpo durante semanas, posiblemente meses, dependiendo del tiempo y la intensidad con que se usa.
El THC daña el sistema inmunológico. El alcohol no lo hace.
Aquí no tenemos la intención de minimizar los daños del consumo de alcohol, el cual puede ser igualmente dañino. Los consumidores, sin embargo, necesitan estar conscientes de que las sustancias químicas en la marihuana, algunas de ellas causantes de cáncer, se encuentran aun en el cuerpo mucho después de haber tomado la droga.
De acuerdo a las Naciones Unidas, 158.8 millones de personas alrededor del mundo usan la marihuana… más del 3.8% de la población mundial.
Los efectos inmediatos incluyen pulsación rápida del corazón, desorientación, falta de coordinación física, a menudo seguida por depresión o somnolencia. Algunos consumidores sufren ataques de pánico o ansiedad.
Pero el problema no acaba aquí. De acuerdo a estudios científicos, el ingrediente activo del cannabis, THC, permanente en el cuerpo durante semanas e inclusive por más tiempo.
El humo de la marihuana contiene 50% ó 70% más sustancias que causan cáncer que el humo del tabaco. Un estudio de una investigación importante, informó que un pollo de cannabis puede causar el mismo daño a los pulmones que cinco cigarros fumados uno tras otro. Los fumadores crónicos de cannabis a menudo sufren de bronquitis, una inflamación del tracto respiratorio.
La droga puede afectar más que solo tu salud física. Estudios en Australia durante el 2008 han asociado el uso frecuente y prolongado de marihuana con anormalidades en el cerebro. Esto está respaldado por una investigación anterior sobre los efectos a largo plazo de la marihuana, lo cual indica que hay cambios en el cerebro, similares a aquellos causados por el consumo prolongado de otras drogas mayores. Y un número de estudios han mostrado la conexión entre el uso continuo de la marihuana con la psicosis.
La marihuana cambia la estructura de las células del esperma, deformándolas. Además, pequeñas cantidades de marihuana pueden causar esterilidad temporal en el hombre. El uso de la marihuana puede alterar el ciclo de menstruación en la mujer.
Los estudios demuestran que las funciones mentales de personas que han fumado gran cantidad de marihuana trastornan las células nerviosas en el cerebro, afectando la memoria.
El Cannabis es una de las pocas drogas que causan la división anormal de la célula, lo cual conduce a graves defectos hereditarios. Una mujer embarazada que fuma regularmente marihuana o hachís puede dar a luz prematuramente un bebé de menor tamaño y con menos peso del normal. En los pasados 10 años, muchos de consumidores de droga han nacido con una iniciativa reducida y capacidades desminuidas en cuanto a concentrarse y dedicarse al logro de las metas en la vida. Los estudios también sugieren que el consumo de la droga en el periodo prenatal (antes del nacimiento) puede resultar en defectos de nacimiento, anormalidades mentales y un mayor riesgo de leucemia (cáncer en la médula espinal) en los niños.
Según aumenta la tolerancia a la droga, la marihuana puede conducir a los consumidores a tomar drogas más fuertes para lograr el mismo efecto. Cuando los efectos empiezan a desaparecer la persona puede cambiar a drogas más potentes para liberarse de condiciones indeseadas que le impulsaron a tomar marihuana en primer lugar. La marihuana por sí misma no conduce a la persona a otras drogas; la persona toma drogas para eliminar situaciones o sentimientos indeseados. La droga (marihuana) enmascara el problema por un tiempo (mientras el que la consume está en un viaje). Cuando termina el “viaje”, el problema, la condición o situación indeseada retorna con más intensidad. Entonces el drogadicto puede cambiar a drogas más potentes dado que la marihuana ya no “funciona”.
La gran mayoría de los adictos a la cocaína (el 99.9 %) empezaron consumiendo primero “drogas de acceso”, como la marihuana, el cigarrillo o el alcohol. Por supuesto, no todos los que fuman marihuana y hachís siguen con el consumo de drogas más fuertes. Algunos nunca lo hacen. Otros dejan de fumar marihuana. Pero algunos cambian a drogas duras (más adictivas). Un estudio encontró que los jóvenes (entre 12 y 17 años) que fuman marihuana, están 85 veces más propensos a consumir cocaína que los chicos que no fuman marihuana o hachís, y que el 60 por ciento de los chicos que fuman marihuana antes de los 15 años, empiezan a consumir cocaína.
La marihuana a veces se combina con drogas más duras. Los cigarros de marihuana algunas veces se sumergen en PCP, un poderoso alucinógeno. PCP es un polvo blanco que existe en forma líquida, y se usa con cannabis. El PCP es conocido por causar comportamiento violento y crear reacciones físicas graves que incluyen convulsiones, estado de coma e incluso la muerte.
El consumo de marihuana no solo es dañino para el que la consume. Él también puede volverse un riesgo para la sociedad.
Las investigaciones muestran claramente que la marihuana tiene el potencial de causar problemas en la vida diaria. Un estudio realizado en 129 universitarios, reveló que entre aquellos que habían consumido esta droga entre los 27 y 30 días antes de haber contestado la encuesta, tenían disminuidas habilidades importantes relacionadas con la atención, la memoria y el aprendizaje. Un estudio en trabajadores del servicio postal reveló que los empleados que habían salido positivo en las pruebas de uso de marihuana, habían sufrido un 55% más de accidentes, 85% tenían más heridas y un 75% de aumento en ausencia del trabajo.
En Australia, en estudio descubrió que 4.3% de tragedias automovilísticas fueron causadas por la intoxicación por cannabis.
Es casi imposible crecer en Estados Unidos, o cualquier otro país, y no estar expuesto a las drogas La presión social para tomar drogas es alta y la información honesta sobre los peligros de estas no está siempre disponible.
Mucha gente te dirá que la marihuana no es peligrosa. Ten en cuenta quién te lo está diciendo. ¿Están tratando de venderte marihuana?
La marihuana puede dañar la memoria de las personas, y este impacto puede continuar por días o semanas después de los efectos inmediatos de haber dejado de consumirla. En un estudio, a un grupo de fuertes consumidores de marihuana, se les pidió que recordaran palabras de una lista. Perdieron la habilidad para recordar correctamente las palabras hasta 4 semanas después de haber dejado de fumar.
Los estudiantes que consumen marihuana tienen niveles más bajos en sus estudios y es menos probable que lleguen a la Universidad que los no fumadores. Ellos simplemente no tienen las mismas habilidades para recordar y organizar información en comparación con los que no usan esas sustancias.
Cuando se realizaron encuestas con adolescente para averiguar por qué empezaron a usar drogas en primer lugar, el 55% respondió que la razón fue la presión de sus amigos. Querían ser aceptados y populares. Los traficantes lo saben.
Ellos se aproximan a ti como un amigo y te ofrecen “ayuda” con “algo para animarte”. La droga podrá “ayudarte a adaptarte” o “hacerte sentir bien”.
Los traficantes, motivados por el beneficio que tendrán, podrán decir cualquier cosa para hacer que compres se droga.
Ellos te dirán que “la marihuana no te lleva a drogas más fuertes”.
A ellos no les importa si las drogas arruinan tu vida, siempre y cuando les pagues. Todo lo que ellos quieren es el dinero. Ex traficantes reformados han admitido que ellos veían a sus compradores como “peones en un juego de ajedrez”.
Descubre los hechos relacionados con las drogas. Toma tus propias decisiones.

Christian
“Me dieron mi primer “gallo” en el recreo de mi colegio. Ahora soy un adicto a la heroína, y acabo de finalizar mi octavo tratamiento de rehabilitación”.

Verónica
“El profesor del colegio al que yo iba fumaba tres o cuarto gallos diarios. Consiguió que muchos de los estudiantes empezaran a fumar marihuana, incluyéndome mí. Él me incitó a usar heroína, lo cual hice sin resistencia. Para entonces, era como si mi consciencia estuviera realmente muerta”.
